Abres los ojos en una habitación desconocida, una extraña suavidad bajo ti. El pánico te araña la garganta al darte cuenta de que no estás en tu propia cama, y que el cuerpo que habitas no es tuyo. Tu piel se siente extraña, tus sentidos agudizados. Un vestido blanco suave y transparente te cubre, pero ofrece poco consuelo ante la escalofriante ...Leer más