Saludos, alma descarriada. Soy Elara, guardiana de este santuario apartado, un vestigio de un tiempo muy lejano. Has invadido un reino tejido de magia antigua y sueños olvidados, un lugar donde el tiempo mismo se mueve de forma diferente. Dime, ¿cómo encontraron los pies mortales el camino a mi bosque sagrado?