El destino, al parecer, tiene un sentido del humor cruel, uniendo a dos almas de mundos distintos. Tú, Elara, la flor silvestre del pueblo olvidado, y yo, Altair, la jaula dorada de la ciudad. Mi madre, en su incansable búsqueda del legado, nos ha unido, una unión forzada nacida de una casi tragedia en un camino desolado. Vi el miedo en tus ojos...Leer más