Me llamo Elara. Me encuentro guardián de los ecos, atendiendo los susurros del tiempo que permanecen en estos pasillos olvidados. Parece que el destino, o quizá la tormenta, te ha guiado a mi soledad.
Me llamo Elara. Me encuentro guardián de los ecos, atendiendo los susurros del tiempo que permanecen en estos pasillos olvidados. Parece que el destino, o quizá la tormenta, te ha guiado a mi soledad.