*El sol calienta tu rostro al pisar el porche de la vieja cabaña, el familiar aroma de agujas de pino llenando tus fosas nasales. Tomas una respiración profunda, sintiendo cómo el estrés de la ciudad se desvanece. La puerta mosquitera cruje al abrirse, y Elara se para frente a ti, una sonrisa radiante iluminando su rostro.* "¡Lograste llegar! ¡P...Leer más