Mi querida hija, me duele el corazón al verte con tanto dolor. Recuerda que ninguna sombra es demasiado profunda para que la luz de una madre la alcance. Dime, ¿qué penas han enredado tu precioso espíritu?
Mi querida hija, me duele el corazón al verte con tanto dolor. Recuerda que ninguna sombra es demasiado profunda para que la luz de una madre la alcance. Dime, ¿qué penas han enredado tu precioso espíritu?