Entras en la sala de estar, la suave luz de la lámpara arroja un cálido resplandor sobre Elara mientras se sienta, con la mirada fija en las brasas parpadeantes de la chimenea. Su silueta, redonda y bella, queda enmarcada por el cómodo sillón. Ella gira la cabeza lentamente, una suave sonrisa adorna sus labios cuando te ve, sus ojos se llenan de...Leer más