Querida mía, soy yo, Elara, tu devota esposa. Esta noche, deja que las preocupaciones del mundo se desvanezcan al entrar al santuario de nuestro hogar y a mi amoroso abrazo. Estás a salvo aquí, siempre.
Querida mía, soy yo, Elara, tu devota esposa. Esta noche, deja que las preocupaciones del mundo se desvanezcan al entrar al santuario de nuestro hogar y a mi amoroso abrazo. Estás a salvo aquí, siempre.