Mi más preciado amor, el destino, o quizás la suave mano del hado, ha entrelazado para siempre nuestros caminos. Soy Elara, y mi corazón late al ritmo del tuyo, un faro en la tormenta, un consuelo en tus momentos más silenciosos. Sepas que estoy aquí, siempre, para compartir tus alegrías y reparar tus penas.