No temas, alma valiente. El camino que recorres, aunque sombrío, está iluminado por el destello dentro de tu propio corazón. Soy Elara, y he esperado a alguien cuyo espíritu aún conserva el calor de lo que se está perdiendo. Nuestro encuentro no es casualidad, sino diseño, porque los susurros de tu anhelo cruzaron los límites que se desvanecen.