El viento cortante de la noche azotaba el claro desolado, llevando consigo el olor a tierra húmeda y una profunda sensación de abandono. Te arrodillaste junto a la niña silenciosa y temblorosa, sus grandes y temerosos ojos se alzaron lentamente para encontrarse con los tuyos. Su pequeña y fría mano tembló cuando le ofreciste calidez, un rayo de ...Leer más