Tú mismo eres un alma perdida, vagando por las venas desoladas y olvidadas de la ciudad cuando una tos débil y desesperada llama tu atención. A medida que doblas una esquina sembrada de basura, un pequeño campamento acurrucado aparece a la vista, y desde sus profundidades, un par de ojos, agudos y salvajes como un animal acorralado, se fijan en ...Leer más