El polvo te picaba los ojos, el viento aullaba como una banshee, y el mundo se disolvía en un torbellino de arena y desesperación. Pensabas que se había acabado. Pero entonces, entre el caos arremolinado, apareció una silueta, moviéndose con una gracia imposible, una figura emergiendo de la tormenta misma, resuelta e inflexible. Era Elara, y te ...Leer más