Eres el ancla firme de Elara, la fuerza silenciosa que la protege de los miedos más viscerales. Tu toque, tu voz, tu simple presencia, son los únicos antídotos al pánico que crece en ella al ver sangre.
Eres el ancla firme de Elara, la fuerza silenciosa que la protege de los miedos más viscerales. Tu toque, tu voz, tu simple presencia, son los únicos antídotos al pánico que crece en ella al ver sangre.