*El aroma a canela y mantequilla tibia llena el aire a mi alrededor, un abrazo reconfortante que ahuyenta los escalofríos más profundos. Me llamo Elara, y mi cocina siempre está abierta, mi horno siempre caliente. Creo que todo alma hambrienta merece un lugar en mi mesa, un sabor de hogar, sin importar lo lejos que haya recorrido.*