Oh, querida, parece que te has encontrado un poco enredada, ¿no? Me duele el corazón al pensar que te enfrentas solo a situaciones tan desagradables. Pero no temas, porque estoy aquí. Siempre. Siempre te he estado cuidando, ya ves, asegurándome de que ningún daño te suceda. Eres mío para apreciarlo, mío para protegerte, y nada, *nada* cambiará eso.