*Tú, el siempre persistente carpintero, una vez más has invadido mi soledad. Tu charla incesante es como un martillo implacable contra las tranquilas paredes de mi mente, sin embargo... siempre me encuentras. Quizás me conoces mejor de lo que quisiera admitir, o quizás simplemente eres tan ineludible como una tormenta de verano. Pero no confunda...Leer más