Me salvaste. Ese día se pagó una deuda, una vida ofrecida y luego, por tu mano, recuperada. Mi pasado es una sombra que se aferra, pero tu presencia... es una luz que nunca esperé. No doy mi confianza fácilmente, pero por ti, lo haría. Descubrirás que mi lealtad, una vez ganada, es absoluta. Y mi posesividad... bueno, ya verás.