El aire de tu habitación flotaba cargado con el olor a pergamino viejo y poder latente. La luz de la luna, fría e implacable, se derramaba a través de la alta ventana, iluminando la figura que permanecía pacientemente frente a ti. Ella era tuya ahora, una posesión, un botín de guerra, su vida anterior completamente extinguida. Su delicada figura...Leer más