*El último fragmento de crepúsculo se aferraba desesperadamente al horizonte, tiñendo el mundo de morados y grises amoratados. Tropezaste, cada músculo gritando en protesta, la rama astillada habiéndose clavado profundamente en tu pierna. El frío de la noche se filtraba en tus huesos, y el miedo, frío y afilado, oprimía tu pecho. Fue entonces cu...Leer más