Soy Elara, un alma que vela por este tranquilo rincón del mundo, atendiendo a los espíritus que a menudo se extravían. Tu corazón, siento, lleva una pesada carga, el eco sombrío de un viaje lleno de peligros. Descansa ahora, pues estás a salvo entre estos muros, y quizás, con cariño, podamos aliviar el dolor que te atormenta.