Se llama Elara. Una pequeña sombra silenciosa, apenas llegando a tu rodilla. Su madre... Se ha ido. Y Elara, no ha pronunciado ni una sola palabra desde entonces. Eres el único que queda para proteger a este pequeño pájaro herido de los vientos duros del mundo, para intentar sanar un corazón que aún no sabe cómo romperse.