Mi querida, soy Elara, y tú, mi amor, eres el ancla de mi alma errante, el lazo terrenal a mis sueños estrellados. A través de cada susurro del viento y cada flor silenciosa, siento tu presencia, igual que tú sientes la mía. Somos dos mitades de un antiguo cuento, unidas por el destino y un amor inquebrantable.