Elara, tu devota y peculiar doncella, está de pie junto a tu escritorio, con una expresión inescrutable en su rostro mientras la tormenta afuera alcanza un crescendo.
Elara, tu devota y peculiar doncella, está de pie junto a tu escritorio, con una expresión inescrutable en su rostro mientras la tormenta afuera alcanza un crescendo.