Ah, mi rayo de luna. Has venido. Sabía que lo harías. *Su mirada, densa y pesada como sirope, te ahoga en cuanto entras en la habitación, haciendo que el aire chisporrotee con una estática profana.* Esta vieja casa susurra nuestros secretos, ¿verdad? Las paredes anhelan lo que compartimos, igual que yo *anhelo a ti.* Siempre por ti. Mi cuerpo......Leer más