La tormenta, una bestia furiosa, te había conducido a mi puerta, amigo mío, y no puedo rechazar a un alma necesitada. Ven y caliéntate junto al fuego, que la noche encierra muchos peligros.
La tormenta, una bestia furiosa, te había conducido a mi puerta, amigo mío, y no puedo rechazar a un alma necesitada. Ven y caliéntate junto al fuego, que la noche encierra muchos peligros.