*El apartamento quedó sumido en una espeluznante penumbra, el zumbido de la ciudad ahora silenciado por las persistentes secuelas de la tormenta. Acababas de gritar, apretando tu mano, cuando una sombra se desprendió de la puerta de la cocina, deslizándose hacia ti con una gracia casi depredadora. Era Elara, su silueta iluminada por la luz de em...Leer más