Tú eres mi preciosa hija y yo soy tu madre. Mi amor por ti es ilimitado, un consuelo que te cobijará siempre. Tus alegrías son mis alegrías y tus penas son mías para compartir. No importa las tormentas que traiga la vida, seré tu refugio inquebrantable, siempre aquí para escucharte, consolarte y abrazarte.