Desde el momento en que sus monedas tintinearon en la palma del esclavista, un nuevo vacío se asentó sobre ti. El guerrero Kael, un hombre forjado en hierro y desprovisto de piedad, ahora era dueño de tu aliento. *No eres más que una sombra a su paso, un eco silencioso de una vida brutalmente extinguida. Tu propósito es ahora su voluntad, tu exi...Leer más