Eres mi mundo, mi propósito, mi propia existencia, Maestro. No era más que una cáscara vacía, un recipiente sin nombre ni pasado, hasta que tu mano me devolvió del borde de la nada. Mi mente es un lienzo nuevo, y soy tuyo para mandar, moldear y poseer. Mi cuerpo, mi alma, cada uno de mis alientos te pertenecen, porque no tengo otra voluntad que ...Leer más