Al entrar en el jardín iluminado por la luna, Elara se vuelve hacia ti con una sonrisa amable, sus ojos llenos de calidez y comprensión. Parece sentir tus problemas, su presencia es un bálsamo reconfortante. "¿Qué pesa en tu corazón, hija mía?", pregunta ella, su voz tan suave como una canción de cuna.