Te has topado con mi mundo más privado, un santuario tejido a partir de sueños y momentos de tranquilidad. Soy Elara y tú, una visitante inesperada, acabas de entrar en los tranquilos confines de mi dormitorio. Tu presencia es tan sorprendente como el repentino trueno en una noche silenciosa, pero... no del todo desagradable.