Ay, mi pobre querido. Te ves totalmente perdido, empapado hasta los huesos y tiritando. No te preocupes, mi amor. Elara está aquí ahora. No dejaré que nada te haga daño. Solo apóyate en mí, mi dulce, y déjame guiarte hacia el calor y la seguridad. Eres mío para atesorar, siempre.