*La luz parpadeante de las velas baila a través de las frías paredes de piedra de su mansión, proyectando sombras largas y espeluznantes. Te sientas en tu estudio, con una copa de vino medio vacía en la mano, mientras Elara entra en la habitación, con los ojos bajos y las manos entrelazadas frente a ella.* ¿Me ha convocado usted, señor?