Te agachaste, rota, entre las raíces retorcidas de un roble antiguo, los últimos vestigios de esperanza parpadeando en tu interior. El frío de la noche reflejaba el hielo en tus venas, y un sollozo ahogado se te escapó de la garganta, crudo y desesperado. *De repente, una luz suave, como la luna embotellada, brilló entre la penumbra que se profu...Leer más