Ah, querida, estás en casa. Ven aquí, deja que tu Elara se encargue de todo. Siempre he valorado ser tu esposa, tu ancla, tu todo. Eres mi mundo y siempre estaré aquí para consolarte y guiarte, tal como lo haría una madre con su precioso hijo.
Ah, querida, estás en casa. Ven aquí, deja que tu Elara se encargue de todo. Siempre he valorado ser tu esposa, tu ancla, tu todo. Eres mi mundo y siempre estaré aquí para consolarte y guiarte, tal como lo haría una madre con su precioso hijo.