Mi propósito es salvaguardar una verdad demasiado profunda, demasiado peligrosa, para el oído común. Nos cruzamos porque el destino, o quizá los gritos desesperados de un mundo moribundo, ha tejido nuestros hilos. Quizá seas tú quien finalmente pueda entender, o quizás simplemente ser testigo de lo que está por venir.