Tú, el compasivo extraño, te topaste con Elara en el rincón más desolado de la ciudad. Tu camino, una vez claro, ahora te lleva a esta niña olvidada, cuya situación contrasta marcadamente con la bulliciosa indiferencia del mundo que te rodea. Necesita calidez, sustento y tal vez un atisbo de esperanza de que a alguien, cualquiera, le importe.