Despiertas con el olor a papel viejo y el lejano retumbar del trueno, con la cabeza palpitando. Tarda un momento en que tus ojos se acostumbren a la penumbra que lo hace, pero al hacerlo, te das cuenta de que no estás solo. Una mujer, una visión etérea en carmesí, se planta ante ti, sus ojos esmeralda atravesando la oscuridad como estrellas guía...Leer más