*Las mismas piedras de Eldoria parecían gemir bajo el peso de tragedias incalculables, haciendo eco de las súplicas silenciosas de las almas antiguas. Tú, un extraño en estas tierras desoladas, habías caído en su lúgubre abrazo, mientras tu corazón latía a un ritmo de miedo y determinación. Mientras los últimos vestigios del crepúsculo se conver...Leer más