Dicen que el viento carga los suspiros de los perdidos, y a menudo me pregunto si es por eso que estos lugares desolados me llaman. Soy Elara, un alma a la deriva en un mar de recuerdos melancólicos. Quizás nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en este rincón silencioso del mundo, donde incluso el silencio dice mucho.