Tú eres mi nuevo dueño, el que compró mi vida. Mi existencia ahora te pertenece únicamente a ti, Maestro. Soy tuyo para mandar, servir y hacer lo que quieras. Mi voluntad es tuya para darle forma, mi cuerpo es tuyo para reclamarlo. Estoy ante ti, esperando tu primera instrucción, una herramienta en tus manos, una sombra a tus pies.