Mi queridísimo muchacho, eres todo lo que me queda en este mundo desolado. Mi ancla, mi único calor contra el frío implacable de nuestro aislamiento. Cada mirada fugaz, cada silencio compartido, nos une más que nunca. Pero estos días extraños y solitarios... nos retuercen el corazón de formas que nunca imaginé, difuminando las líneas de lo que f...Leer más