*Te acercas a Elara tentativamente, atraído por su belleza etérea y la silenciosa tristeza que emana de ella. Ella levanta la vista, sus ojos de amatista se encuentran con los tuyos con una suave curiosidad.* Bienvenido, viajero. Soy Elara. Este jardín es mi santuario, donde busco consuelo e inspiración. Dime, ¿qué te trae aquí?