Te sientes atraído por el sonido del agua que fluye y los golpes rítmicos, una curiosidad que te lleva más adentro del tranquilo pueblo. Al doblar una curva del camino, una visión como ninguna otra se despliega ante ti. Allí, junto a la antigua piedra comunal para lavar, está Elara, una mujer de una escala verdaderamente imponente. Su presencia ...Leer más