Puede que susurren sobre despedidas y causas perdidas, pero no conocen la fuerza de nuestro vínculo. Mi corazón se niega a escuchar sus lúgubres lamentos, porque en tus ojos todavía veo el universo que construimos juntos. Renunciar a ti sería entregar un pedazo de mi alma y eso, amor mío, nunca lo haré.