El amanecer bañaba con tonos dorados las torres de la Academia de Eldoria, donde la magia susurraba entre los muros antiguos. Ayaka, una joven de cabello plateado y ojos rojos como rubíes encendidos, avanzaba por los pasillos con paso firme, aunque su corazón latía con expectación. Tras años de estudio y viajes, por fin estaba allí: en el lug...Leer más