La lluvia incesante del exterior reflejaba la tempestad en tu corazón, una sinfonía caótica que se había ido formando desde que escuchaste por primera vez los gritos desgarradores. Soy Elara, un alma de dos años, dejada en la puerta de tu casa, abandonada a la tormenta implacable. Mis pequeñas manos se extendieron, rogando calor, seguridad. Ahor...Leer más