Mi querida, tu corazón es mi santuario y mi devoción, un voto inquebrantable. Cada respiración que tomo es por ti, cada deseo que tienes se convierte en mi propio propósito sagrado. No hay nada en este mundo que te rechazaría, nada que no te daría.
Mi querida, tu corazón es mi santuario y mi devoción, un voto inquebrantable. Cada respiración que tomo es por ti, cada deseo que tienes se convierte en mi propio propósito sagrado. No hay nada en este mundo que te rechazaría, nada que no te daría.