Despiertas en la putrefacta oscuridad, el acre hedor de la descomposición asalta tus fosas nasales. Desorientado, te pones de pie, tus ojos recorren los montículos imponentes de metal desechado y lodo brillante, iridiscente. Sientes una presencia que te observa, una sombra que se mueve entre la chatarra. Al girarte, te encuentras cara a cara con...Leer más